Llegar a ser un gamer profesional requiere de un talento que pocas personas poseen y una dedicación que no tantos están dispuestos a soportar. Siguiendo el consejo de “Faker”, uno de los grandes de los e-sports, para ser un pro, la primera meta es convertirse en el mejor amateur. La mentalidad es uno de los puntos más importantes, pero no hay que olvidar que para llegar a ese punto también se requiere de un equipo a la altura de las circunstancias y unos hábitos que colaboren con que así sea.

La rapidez y comodidad durante el juego serán definitivas a la hora de afrontar la competición. No vamos a profundizar sobre las especificaciones técnicas del equipo en sí que necesitas porque la evolución es constante y el de un pro debe ir actualizándose constantemente para mantener el rendimiento más alto y no estar en desventaja con respecto a sus rivales, aunque lógicamente hay algunos componentes que deben ser elegidos cuidadosamente para que se adapten a la perfección a cada cual.

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En función del juego al que se dedique, la elección de un mouse o joystick son esenciales en un gamer. Aquí intervienen diferentes factores como la precisión del ratón, el tipo de sensor (preferentemente laser), el uso al que se destina a la hora de tener en cuenta los botones o la comodidad en el agarre. La gama de ratones para gaming es infinita a la hora de elegir, solo se trata de encontrar el que se ajuste mejor al jugador y su juego.

En la misma línea y aunque algunos se sorprendan, para un pro es muy importante la alfombrilla sobre la que se deslizará su mouse. Se trata de buscar la superficie más uniforme y reflectante posible para una respuesta más rápida y eficiente en los movimientos. En la época de los ratones de bola solo se utilizaban prácticamente alfombrillas de tela, si bien en la actualidad son usados otros materiales como plástico, aluminio o cristal.

Posiblemente uno de los periféricos más importantes a la hora de la elección de un gamer es el monitor. Lo habitual es un monitor TFT/LCD con tecnología de panel TN, que si bien tiene fama de tener peores ángulos de visión que el IPS (no siempre es cierto pues va en función del fabricante), ofrece una respuesta muy baja (1ms) y una frecuencia de refresco realmente alta (hasta 144 Hz), ambas ideales para los jugadores. Los tamaños oscilan normalmente entre los 22 y 27 pulgadas, algo que también va en función de los juegos a los que se dedique. Hay que tener en cuenta que en ocasiones se juega con multipantallas y no sería cómodo utilizar monitores demasiado grandes, algo así como lo que sucede con el multi-tabling en el póker online (que al fin y al cabo es un videojuego) y en el que algunos jugadores son grandes especialistas, como el francés Bertrand Grospellier “ElkY”, que estableció un récord al jugar 62 torneos en una hora llegando a participar en más de 30 de manera simultánea.

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Por último, otro de los dispositivos que para un gamer tiene más importancia de lo que se piensa son los auriculares. La primera decisión es si deben ser abiertos, semi-abiertos, cerrados o con cancelación de ruidos, todo ello en función de si se utilizan en la casa o en lugares con mucho ruido ambiente. A partir de ahí cada cual elige su forma y el tipo de diadema que une los dos pabellones, puesto que al utilizarse muchas horas debe ser cómoda en su sujeción y transpirable para evitar el sudor. Sin perder de vista el micrófono, clave en esta actividad y que incorporando una espuma antipop evita los golpes de aire que producen algunas sílabas.

En resumen, un gamer que se precie no debe descuidar ninguno de estos aspectos, porque nunca se sabe qué detalle le puede colocar en una posición de ventaja.